CONTRIBUCIONES ESPECIALES: SU IMPORTANCIA PARA EL PACTO FISCAL

Tienen razón los gobiernos autónomos de los departamentos con más habitantes cuando afirman que sus recursos son insuficientes para ejercer las competencias que les confiere la Constitución.
La Paz 9 de agosto, 2017 (Página Siete)
ivan-finotLas propuestas de Santa Cruz y de La Paz para subsanar esta situación consisten principalmente en añadir a los recursos con que ya cuentan -por cierto muy inequitativamente distribuidos- una coparticipación en los impuestos nacionales similar a la que reciben los gobiernos municipales, difiriendo solamente en el porcentaje: Santa Cruz propone 20% y La Paz, 10%.
Sin embargo una verdadera autonomía se finca, no en coparticipaciones, sino en la capacidad de generar ingresos tributarios propios y por ello hay consenso entre especialistas en que el gobierno central debe traspasar a los departamentales dominios impositivos importantes (Jubileo 2017, Propuestas técnicas…).
Pero además de los impuestos hay otros ingresos propios que podrían llegar a ser muy importantes: son las contribuciones especiales, es decir, aportes que hacen quienes más se beneficiarán de una obra pública a fin de contribuir a cubrir su costo. El monto de la contribución de cada beneficiario se fija en relación con el beneficio que recibirá según el valor de su propiedad.
Colombia y Ecuador tienen experiencia en este tipo de tributos.
Las contribuciones especiales son diferentes a los impuestos: mientras estos últimos deben ser pagados regularmente para financiar el gasto público en general, las primeras sólo se hacen para contribuir a la realización de una obra en particular. Su ventaja es que la relación beneficio/costo es mucho más fácilmente percibida y los beneficiarios están mejor dispuestos a realizarlas, ya que el beneficio será inmediato.
En Bolivia ya existe esta forma de aporte, en el nivel municipal, generalmente en trabajo o materiales para realizar una obra, pero, por lo general, aún no se la contabiliza. Primeras estimaciones muestran que, en el caso de los municipios rurales, estos ingresos serían mucho más importantes que los impuestos y en El Alto representan por lo menos un 16,4% adicional a lo que se recauda por impuestos (Finot I. 2016, Pacto fiscal… Plural).
Esta cultura de participación directa en la provisión de bienes públicos proviene de la comunidad campesina, y con la migración campo-ciudad se ha extendido a sucesivos barrios periféricos en áreas urbanas. Ya hace parte de la cultura nacional y por tanto la práctica de las contribuciones especiales podría ser fácilmente extendida a todo el ámbito municipal -incluyendo áreas con habitantes con mayores ingresos, en este caso pagaderas en dinero- y también a los gobiernos departamentales. Por ejemplo, que los propietarios que se beneficiarán de la construcción o mejoramiento de un camino contribuyan a financiar su costo.
En el caso de las contribuciones especiales es más fácil la participación ciudadana directa para lograr acuerdos eficientes y la relación beneficio/costo está mucho más explícita. Pero, según venimos sosteniendo desde la teoría económica, para garantizar eficiencia la ciudadanía también debe participar -en este caso a través de representantes- en la definición de todo el gasto público municipal o departamental autónomo y, simultáneamente, de las alícuotas (porcentajes respecto a la base impositiva) de los impuestos con que contribuirá a financiar este gasto.
Y para garantizar equidad, los gobiernos subnacionales deben poder contar, además, con transferencias de libre disponibilidad a ser distribuidas proporcionalmente según los aportes (impuestos más contribuciones especiales) que los respectivos habitantes decidan realizar a sus gobiernos subnacionales, aportes que deben ser medidos en relación a sus ingresos medios.
En el estudio citado demuestro que con una solución como ésta no sólo se favorecería definitivamente la autonomía y la eficiencia sino se lograría la equidad, particularmente en favor de las áreas rurales. Y, además, se avanzaría, tal vez decisivamente, en liberarnos del extractivismo.
Iván Finot, MSc en economía, experto internacional en descentralización.

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